Dulces sueños
Nunca creí que, te vería de esta forma, Andrea. Nunca llegué pensar que, el acto de verte dormir, fuera complicado, por decirlo de alguna manera. Sabes, nuestro primer encuentro, fue una cosa muy curiosa. Tenía quince años en esa época, y yo era un muchacho bastante callado, sumergido en mis pensamientos. Solía pensar en lo hermosa y cruel que, puede llegar a ser la vida. Pensar, en cómo de la muerte, y el sufrimiento, podían crear maravillas, un ejemplo puede ser el de un gusano; se interna en su propio mundo, y muere por unos días, para poder renacer, como un ser perfecto y hermoso, como lo puede ser la mariposa, un acto realmente triste, pero necesario; para alcázar la perfección. Pero no nos desviemos del tema principal, y continuemos con este breve relato. Mi baja estatura y mi poco coraje, para poder dirigirme a las personas, nunca fue un verdadero problema para mí. Ellos solo eran una banda de revoltosos, motivo por el que no podía encontrar la gracia en acercarme. Las pocas ve...